El proceso de instalación para una vivienda domótica ¿te parece aburrido? ¿Sí? Entonces hablemos de los Simpsons… ¿Sabes el capítulo en el que la familia estadounidense transforma su casa en una inteligente y esta termina por enamorarse de Marge e intentando matar a su Homer? Pues seguro que recuerdas el enorme aparato que controlaba toda la vivienda domótica, algo así como un armario de metro cincuenta que controlaba toda la casa. Pues bien, el nuestro cabe en la palma de la mano, no tiene instintos asesinos y se puede controlar a distancia.

El interfaz de programación y comunicación es un aparato que nosotros -profesionales de KNX– instalamos en tu casa, tú te comunicas con este mecanismo y este dispositivo manda la orden a las persianas, calefacción, alarma, toldos, televisión y un largo etc.

Todo aparato inteligente se puede parametrizar, ¿esto qué es? Que se puede educar, enseñar una serie de códigos para que reaccione cuando nosotros queramos. Por ejemplo, es decirle a un sensor de lluvia que, cuando comience a mojarse, baje las persianas para no tener que limpiar los cristales.

Pues bien, la ‘gracia’ de estos sistemas es que dialoguen entre ellos. Cuando mando una señal a uno todos los demás hagan lo propio. Una situación sería: te vas de casa y activas la alarma; la alarma le dice a la calefacción que se apague porque no hay nadie; la calefacción le dice al agua caliente que ya no hace falta; las persianas lo ‘pillan’ y se bajan; y las luces del porche entienden que, ante miradas fisgonas deben encenderse al caer la noche. ¿Recuerdas cuando te decíamos que una Smart Home no es una home con smart elements? pues a esto nos referíamos.

El resultado es simple y escandalosamente cómodo, pero requiere de una instalación. Esto es un ‘cable bus’, que no deja de ser un cable adicional que conecta cada aparato para que esto sea posible. Aparatos con uno u otro protocolo ¿protocolo? Sí, protocolo. Esto es como decir que tienen otro idioma. Es aquí donde esta interfaz de programación de programación y comunicación, entra en juego. Será el traductor de todos ellos y el que queda bien con el usuario. La interfaz se conecta a internet y así tú, usuario, puedes abrir tu aplicación en el móvil y desde el trabajo, poner la secadora.

La app para tender la ropa después todavía la estamos desarrollando.