Smart home y Smart city son dos términos que, lejos de ser una moda, se están implantando en nuestro día a día. ¿Quién no cuenta ya con una Smart TV? ¿Y quién no se ha metido en reformas y ha aprovechado para unos cuantos ajustes ‘tecnológicos’? La respuesta es sencilla: todo el mundo. La domótica no es solo tener la casa completamente automatizada; si no que puede existir a distintos niveles.

CONSUMIDORES

Los consumidores lo tienen claro, seguridad y comodidad son los motivos principales para llevar a cabo estos ‘ajustes’. El 87% de los usuarios reconoce que la tecnología le ha hecho la vida más fácil; el 90% destacan la seguridad que les aporta; mientras que el 70% alaba su eficiencia energética y el 46% el entretenimiento. Todos coinciden en que aporta un valor añadido a su vivienda.

SMART HOMES

Será por estas bonanzas que para 2020 se espera una expansión de la Smart home a gran escala. En Estados Unidos se prevé que pase del 28% a casi el doble. En Europa se espera que las cifras se dupliquen. China será el país a la cabeza de estas nuevas tecnologías.

Los usuarios destacan comodidad y seguridad en una Smart home

SMART CITIES

El beneficio será tal que no se quedará sólo en casa. Edificios enteros gozarán de una equipación inmótica. En la actualidad estadounidense, solo un 10% cuentan con este plus de eficiencia y comodidad. Mientras la media de edificios inteligentes es de un 35%. ¿Esto en qué se traduce? O P O R T U N I D A DPues sus beneficios ya están demostrados y sólo queda esperar. Así pues, el ahorro de energía es de un 40%, un 25% de agua, un 40% en recursos y un 1/3 en emisiones de CO2.

Los edificios inteligentes harán posible una Smart city más sostenible

 

LA COMODIDAD, UN VALOR SEGURO

La automatización (BAS) ya ha incrementado la comodidad de los usuarios. Mejoras en la climatización, iluminación y seguridad, son las más destacadas. Pero la cosa no queda ahí. IoT y la Inteligencia artificial han sido capaces de crear edificios más interactivos. De tal manera, la automatización existe, pero las smart cities avanzan hacia el desarrollo de tareas más inteligentes y menos automáticas.

El mercado también lo demanda. Veremos como las inversiones se multiplican. Así, en 2013 la inversión en estos edificios era de 58 billones de dólares y se espera que alcancen los 101 para 2021.

El mercado laboral también dará un giro. La especialización será requisito imprescindible desde la cadena de montaje, lo que podría dar más estabilidad a su empleo. La comodidad del trabajador será necesaria para conseguir más productividad. Por lo tanto, esta especialización terminará por aportar otro valor seguro al sector de la construcción.

El ambiente de trabajo y sus condiciones mejorarán en las Smart cities, al convertirse esto en un valor añadido

  • Todos estos datos han sido obtenidos del informe “Ciudades del Siglo XXI: Primer plan mundial para ciudades inteligentes”, del Banco de América Merril Lynch. Se puede consultar aquí.