La calefacción se activa a las 6.30. Todo pensado para que a las 7.15 puedas ducharte sin morir de frío. Pero cuando te levantas, la habitación tiene el aire tan viciado que abrir la ventana se convierte en una necesidad. Ventilas y la calefacción sigue encendida.

Un ejemplo tan simple ya nos deja ver el derroche de energía que hacemos cada mañana. A esta situación podemos añadir la de aquellas viviendas que, con calefacción central, se ven obligados a dejar escapar un poco de calor.

Si alguna de estas situaciones es la tuya, mira este vídeo: 

Como en la entrada anterior, seguimos pensando en el ahorro energético de la climatización. Es una función que ataca a la regulación de muchas viviendas en Zaragoza que funcionan con calefacción central. El refrigerio de estas viviendas pasa por abrir la ventana cuando el calor es excesivo y es ahí donde queremos hacer hincapié. 

La reforma en la calle León XIII de Zaragoza, la calefacción era central. Por esto motivo, la domótica fue la solución más inteligente para evitar el derroche de energía que provocan las altas temperaturas dentro de estas casas. Una ampliación de esta idea a todo el edificio también sería posible. Sin necesidad de grandes reformas, cada vecino podría disponer de su propia calefacción cuando fuera necesario. 

Esta aplicación funciona con unos magnéticos de ventana que detectan cuando la ventana se abre. Estos imanes, una vez pasado el tiempo de cortesía, apagan el aire acondicionado o la bomba de calor. En cambio, en el caso de la calefacción, esta pasa a temperatura “antiheladas”. Esto nos permite un mayor ahorro energético y evitar el error humano que nos deja la casa helada en invierno.

El próximas entradas seguiremos viendo más funciones relacionadas con la calefacción y el aire acondicionado. Dos elementos muy importantes desde el punto de vista del ahorro energético.

¡Más y mejor en la próxima entrada!