El cineasta sueco, Ingmar Bergman decía que “envejecer es como una gran montaña” pero ¿y si nosotros pudiéramos ayudar a que esta montaña sea menos empinada?

Cuando las personas empiezan a entrar en una edad avanzada comienzan a perder equilibrio, fuerza. Comienzan los pequeños despistes y las familias tienden a estar encima de estas personas minándoles la independencia e incluso su autoestima.

Esto tiene solución, una casa inteligente. No tiene porque ser una gran obra, con pequeñas herramientas instaladas en el hogar devolvemos la autonomía, el confort y la seguridad a los más mayores.

 

Sensores de iluminación inteligentes

Acondicionando el hogar con sensores de luz nos aseguraríamos de que en el momento en el que el señor o la señora ponen un pie en el suelo, entran a una habitación o acceden al pasillo, disponen de la visibilidad suficiente como para evitar tropiezos.

Además, esto conlleva un gran ahorro ya que la luz tan solo se encendería si se estuviera en dicha habitación, evitando dejarse la luz encendida.

Otro de los beneficios que tienen estos sensores es que, gracias al sistema de KNX, se podría activar una alerta a familiares o sanitarios si, por ejemplo, lleva mucho tiempo sin activarse la luz. Esta misma orden se puede aplicar en sensores de alerta para nevera, vitrocerámica o incluso puertas, como puede ser la del baño, lugar donde se sufren más caídas.

 

Unas ventanas seguras

En alguna ocasión, cuando nos ha tocado realizar obras dedicadas a este tipo de público, hemos percibido que tienden a ignorar el tema de las ventanas, las persianas, las cortinas y los toldos. Esto hace que la temperatura de la casa varié siendo en muchas ocasiones la menos adecuada. Sin olvidarnos de la ventilación del hogar. Una casa bien ventilada regenera el aire evitando mal olor y enfermedades.

Existen herramientas que permiten programar la apertura y el cierre de las ventanas ayudando a que las personas mayores no tengan que preocuparse por ello. Simplemente habría que elegir la hora a la que queremos que se suban y se bajen consiguiendo un ahorro energético considerable. También se puede programar según la temperatura del exterior evitando que la casa se caliente en las horas de sol o se enfríe en invierno. Lo mismo sucede con los toldos y las persianas.

Otra de las oportunidades que ofrece las ventanas inteligentes en que podemos indicarle que en caso de que detecten humo se abran inmediatamente. O si, por el contrario, un intruso quiere entrar, se bloquean automáticamente y de forma inmediata. En ambos casos se puede programar para que alerten a un familiar o sanitario.

Movilidad por la vivienda, cerraduras inteligentes… son muchas las posibilidades que ofrece la domótica para facilitar la vida de los más mayores y de sus familiares. Si estás interesado o crees que puedes estarlo, no dudes en contactarnos sin compromiso. Lo que importa es la libertad de estar en tu propio hogar.